Debemos tener claro que para tener unos frutales bien sanos, lo primero es cuidarlos bien. La fertilización, el riego y la poda son básicos para tener árboles en buen estado sanitario. Si queremos cultivar nuestros árboles de la forma más ecológica posible, debemos escoger el frutal adecuado para nuestra zona, escoger una buena variedad y cultivarlo con atención; de esta forma, nos dará como resultado un árbol sano con menos infestación de plagas y enfermedades. Para el control de plagas y enfermedades, lo más importante es, primero de todo, saber reconocer los síntomas para determinar, exactamente, cual es el problema que tenemos. En este sentido en nuestra web www.massogarden.com hay fichas identificativas de plagas y enfermedades. Por lo que respecta a las plagas es muy interesante que nuestros jardines sean lo máximo de diversificados posibles. Tener diferentes plantas que nos den floraciones de forma continua, nos asegurará la presencia de insectos útiles en la parcelas, capaces de ayudarnos en el control de algunas plagas como el pulgón, las cochinillas, la araña roja… También la colocación de alguna caja nido apropiada puede ayudar a la instalación de pájaros insectívoros capaces de mantener a raya algunas plagas. Para los insectos más complicados deberemos recurrir a la ayuda de algunos tratamientos. Lo importante es que, estos tratamientos, sean el máximo de respetuosos posibles a nuestra salud i al resto de “habitantes” beneficiosos de nuestro jardín (los insectos útiles como las mariquitas). En esto sentido des de Massó tenemos una línea de productos muy interesantes:                 - Antiorugas Massó: para el control de orugas en los árboles. Se trata de un producto totalmente selectivo y eficaz. Aplicar a razón de 1 g por litro de agua                 - Aceite insecticida Massó:  para el control de cochinillas, pulgón… Aplicar a razón de 20 ml en pre-floración y a razón de 10 ml por litro de agua en primavera-verano. Por otro lado el control de las enfermedades también depende, en gran medida, de las medidas culturales que nosotros apliquemos. Asegurar una buena aireación de los árboles (con una poda y fertilización correcta), buena orientación (siempre que podamos en la cara sur de nuestros jardines) y evitar los riegos abundantes al cuello del árbol, serán básicos para evitar el problema de hongos. Para ayudarnos a este control en periodos de humedad, el cobre y los azufres son una buena alternativa. Para combatir la mayor parte de enfermedades, recomendamos el fungicida cobre Massó a razón de 3-4 g por litro de agua. Se recomienda aplicar 15 dias antes del movimiento del frutal (invierno), antes de la floración y después de caída de hojas.
El Objetivo de la poda: La poda tiene como objetivo conseguir un equilibrio entre el crecimiento vegetativo y la producción de frutos de calidad. Un árbol con un crecimiento vegetativo muy vigoroso nos está diciendo que quiere crecer y extenderse…por tanto debemos hacer una poda larga o suave (dejar ramas altas sin despuntar y quitar pocas ramas) o,en algunos casos, no podar. Por el contrario un árbol con un crecimiento pobre, nos está diciendo que lleva demasiada carga y, por tanto, debemos quitarle ramas para que pueda coger un poco de vigor y desarrollarse, es decir una poda corta o fuerte. Hay que retirar aquellas ramas que obstaculicen la penetración de la luz hacia las partes bajas. La llegada del sol a todas las partes del frutal nos permite mantener vivas las yemas florales y vegetativas de las partes bajas.   Principios básicos a tener en cuenta: √ No despuntar ramas del año. Debemos pensar que las ramas vigorosas del año son “cañerías” de agua y alimentos. Si despuntamos la rama, provocamos una concentración de vigor que nos provocará “chupones” (brotes con exceso de vigor) que descompensarán nuestro frutal. √ Si cortamos una rama del año deberemos dejar una rama desviada capaz de “amortiguar” la subida de “savia” provocada por el corte. √ Debemos favorecer las ramas con crecimiento horizontal por delante de las ramas verticales. Las ramas de crecimiento horizontal suelen tener un buen equilibrio vegetativo–productivo. Descartamos las ramas verticales hacia arriba porque suelen tener demasiado vigor y no producen fruta. Descartamos las ramas verticales hacia abajo porque tienen poco vigor y producen fruta de mala calidad No dejar la poda de frutales para el invierno A diferencia de lo que mucha gente cree, los frutales pueden ser podados durante todo el año, pero en cada momento el objetivo y la intensidad de la poda puede variar. Lo ideal sería poder pasar entre 2 y 3 veces a podar con una intensidad baja (debemos recordar que esto también estará en función de lo equilibrados que tengamos nuestros frutales). Una primera intervención sería en primavera (depende de las variedades pero más o menos entre abril y mayo). Esta primera poda coincide, en muchas ocasiones, con el momento de aclareo o raleo de frutos. En esta primera fase, se cortan las ramas de crecimientos vigorosos (chupones) que crecen en la parte central de nuestro frutal Una segunda intervención sería a partir de agosto y hasta finales de septiembre. En este momento podemos hacer una poda suave eliminando las ramas centrales y marcando las guías de nuestro vaso Esta segunda poda es muy recomendable para el melocotonero, pero es esencial para albaricoqueros y cerezos. Estas dos especies de frutales no tienen una buena cicatrización y, por lo tanto, es siempre mejor podarlos con movimiento de savia. El tercer momento para intervenir es en invierno (el más normal en la mayoría de parcelas de frutales). En este momento podemos aprovechar para hacer cortes más severos (rejuvenecer algunos árboles viejos). Básicamente lo que deberíamos hacer en esta poda es “aclarar” las ramas del frutal para dejar las ramas de producción del año y las ramas para los siguientes años (en especies de frutales que trabajan en madera vieja). La poda de formación debe hacerse siempre que sea posible, en verde (primavera-otoño).
En el cultivo de los frutales, la fertilización juega un papel muy importante. Tener nuestros frutales bien alimentados dará como resultado un árbol equilibrado que nos proporcionará fruta de alta calidad. Es muy importante tener en cuenta que en los árboles es imprescindible encontrar el equilibrio entre el crecimiento vegetativo (ramas y hojas) y la producción de frutas. Los árboles con exceso o falta de vigor implicaran fruta de mala calidad. En este sentido es importante conocer las necesidades, el sistema utilizado y el momento de aplicación de los nutrientes. También es básico tener claro que la fertilidad de un suelo no viene marcado solo por el contenido en nutrientes, si no por la estructura del suelo (porosidad del suelo, capacidad de retención de agua…) y por la cantidad de vida que es capaz de albergar (microorganismos que, muchas veces, están asociados a las raíces de nuestros árboles). Por esto la propuesta que os hace Massó va encaminada a tener en cuenta los tres aspectos. La utilización de los abonos orgánicos propuestos a continuación ha de ser capaz de mejorar la estructura de nuestros jardines, el contenido de nutrientes y, sobretodo, la vida de nuestro jardín. ¿Qué cantidad aplicamos? Los aportes orgánicos siempre son beneficiosos para nuestros jardines. Pero ¿como podemos saber, de forma fácil, si nuestros frutales necesitan más o menos abonos?. La manera más fácil es mirar la brotación anual del árbol: un crecimiento del brote inferior a 40 cm, nos puede estar indicando falta de nutrientes, un crecimiento del brote entre 40 y 90 cm nos indica un crecimiento adecuado y, si supera los 90 cm, tenemos un problema de exceso de vigor de la planta.  La cantidad que os proponemos es 150 g/árbol de abono frutales BIO Massó  con crecimiento adecuado.  Las dosis máximas (200-250g) serían para la aplicación en caso de tener un crecimiento bajo y las dosis mínimas (80 g) para frutales con crecimiento algo vigoroso. ¿Cuándo los aplicamos? El mejor momento de aplicación de este tipo de abonos es justo en la salida del reposo hibernal: entre febrero (frutales más tempranos) y marzo (frutales tardíos). En caso de necesidad podemos repetir la aplicación justo antes de la llegada del verano y/o en el mes de setiembre (un par de meses antes de la caída de hojas). Evitar los momentos de máxima calor durante el verano. ¿Cómo los aplicamos? Los abonos (también el riego) no se deben aplicar al lado del cuello de nuestros árboles. Se deben aplicar aproximadamente dónde acaba la copa del árbol y esparcir en un radio lo más amplio posible. Cuándo más amplio sea el radio de aplicación más capacidad de exploración daremos a las raíces y, por tanto, mayor anclaje y mayor rusticidad del árbol.
Obtención de compost.  Para obtener un compost de calidad es importante tener en cuenta algunos factores determinantes en el proceso:
Los arbustos y plantas cultivados en recipiente necesitan más cuidados y atención que aquellos cultivados en suelo abierto, ya que tienen menor acceso a cualquier humedad y nutrientes disponibles..
Frecuentemente, la propagación de plantas es emprendida por el aficionado a la jardinería de un modo instintivo, por ejemplo cuando poda una hortensia y clava los restos en el suelo para crear nuevas plantas o divide un grupo de apiñado de planta o bulbos, y es una extensión natural de la jardinería.
Es habitual pasear por el campo i ver árboles, arbustos y plantas "mal formadas" y con alguna que otra rama seca. En cambio si el paseo transcurre por un jardín ya sea público o privado lo habitual es encontrarnos con árboles y plantas "bien formadas" y libres de ramas secas. La diferencia está en que en la primera ha actuado la naturaleza en solitario y en el segundo ha intervenido el hombre, con la práctica de la poda con sus deseos de dominar a la naturaleza y adaptarlas a sus necesidades ya sean estéticas o útiles.
Las plantas al igual que los animales necesitan estar bien alimentadas para asegurar su desarrollo y crear defensas y repeler los ataques que reciben. Los nutrientes que necesitan las plantas están compuestos por iones minerales, que se absorben diluídos a través del suelo por medio de las raíces y se emplean junto al dóxido de carbono para fabricar alimento. Los macronutrientes comprenden nitrógeno (N), fósforo (P), potásio (K), magnésio (Mg), cálcio (Ca) y azufre (S); las plantas los necesitan en cantidades relativamente grandes.
Una provisión de agua es crucial para el buen desarrollo de las plantas; la cantidad disponible depende, hasta cierto punto, de la misma planta, pero también del tipo de suelo y su estructura y del sistema de riego. A menudo el agua escasea y no debe derrocharse, de manera que resulta importante utilizar técnicas de riego y conservación del agua correcta. También es útil saber qué plantas son susceptible a la sequía (y cuándo) y cuáles son resistentes.
No es exactamente una enfermedad. Se trata de la falta de hierro en las plantas que lo necesitan, por lo que la planta tiene mal aspecto. El encharcamiento del agua es la causa en la mayoría de los casos. Las hojas se ponen amarillas y caen. Para evitarlo suministra, una vez al mes, Quelato de hierro.  

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies Más información