En el cultivo de los frutales, la fertilización juega un papel muy importante. Tener nuestros frutales bien alimentados dará como resultado un árbol equilibrado que nos proporcionará fruta de alta calidad.

Es muy importante tener en cuenta que en los árboles es imprescindible encontrar el equilibrio entre el crecimiento vegetativo (ramas y hojas) y la producción de frutas. Los árboles con exceso o falta de vigor implicaran fruta de mala calidad.

En este sentido es importante conocer las necesidades, el sistema utilizado y el momento de aplicación de los nutrientes. También es básico tener claro que la fertilidad de un suelo no viene marcado solo por el contenido en nutrientes, si no por la estructura del suelo (porosidad del suelo, capacidad de retención de agua…) y por la cantidad de vida que es capaz de albergar (microorganismos que, muchas veces, están asociados a las raíces de nuestros árboles).

Por esto la propuesta que os hace Massó va encaminada a tener en cuenta los tres aspectos. La utilización de los abonos orgánicos propuestos a continuación ha de ser capaz de mejorar la estructura de nuestros jardines, el contenido de nutrientes y, sobretodo, la vida de nuestro jardín.

¿Qué cantidad aplicamos?

Los aportes orgánicos siempre son beneficiosos para nuestros jardines. Pero ¿como podemos saber, de forma fácil, si nuestros frutales necesitan más o menos abonos?. La manera más fácil es mirar la brotación anual del árbol: un crecimiento del brote inferior a 40 cm, nos puede estar indicando falta de nutrientes, un crecimiento del brote entre 40 y 90 cm nos indica un crecimiento adecuado y, si supera los 90 cm, tenemos un problema de exceso de vigor de la planta.  La cantidad que os proponemos es 150 g/árbol de abono frutales BIO Massó  con crecimiento adecuado.  Las dosis máximas (200-250g) serían para la aplicación en caso de tener un crecimiento bajo y las dosis mínimas (80 g) para frutales con crecimiento algo vigoroso.

¿Cuándo los aplicamos?

El mejor momento de aplicación de este tipo de abonos es justo en la salida del reposo hibernal: entre febrero (frutales más tempranos) y marzo (frutales tardíos). En caso de necesidad podemos repetir la aplicación justo antes de la llegada del verano y/o en el mes de setiembre (un par de meses antes de la caída de hojas). Evitar los momentos de máxima calor durante el verano.

¿Cómo los aplicamos?

Los abonos (también el riego) no se deben aplicar al lado del cuello de nuestros árboles. Se deben aplicar aproximadamente dónde acaba la copa del árbol y esparcir en un radio lo más amplio posible. Cuándo más amplio sea el radio de aplicación más capacidad de exploración daremos a las raíces y, por tanto, mayor anclaje y mayor rusticidad del árbol.

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