El origen de esta verdura se sitúa, según algunos autores, en las regiones templadas de Europa Oriental. Forma parte de nuestra mesa desde las civilizaciones romanas y griegas, pero los egipcios fueron los primeros en cultivarla según la documentación existente.
Vitaminas y minerales
Tradicionalmente se le atribuyen propiedades tranquilizantes (por lo que se indica en transtornos del sueño) y antiulcerantes, y se ha usado como antiinflamatorio para tratar quemaduras producidas por el sol.
Se consume habitualmente fresca, aunque también puede ser cocinada. Lo ideal para que no pierda sus propiedades es no cortarla mucho antes de consumirla.
Variedades
Las variedades más comunes son
La lechuga trocadero tiene unas hojas mantecosas y lisas, muy apetecibles. La variedad Iceberg, forma un cogollo muy apretado, de textura consistente, y es apreciada en las casas donde se cocina con prisas, ya que al no contener tierra, no necesita lavados muy entretenidos.
Atrévete
Para cultivarla sólo debes tener en cuenta que no haya peligro de heladas fuertes, y que una elevada temperatura produzca su espigado prematuro.
Puedes realizar un plantel para trasplantarlo al huerto. La cosecha deberás realizarla, dependiendo de la variedad y la época del año, teniendo en cuenta que si realizas tu propio plantel debes contar un mes desde la siembra al trasplante. A la hora de cosechar debes saber que si la retrasas demasiado, la lechuga puede volverse amarga, aunque otra opción es la de cortar unas pocas hojas y dejar la planta en el huerto, hasta la próxima ensalada. Si no cosechas toda la lechuga, y no sacas la raíz, rebrotará y dará en pocos días algunas hojas más.
Si tienes poco espacio en tu huerto, lo ideal es combinarla con cultivos más largos, como los de la cebolla o el tomate, ya que este cultivo en sucesión permite que saques mayor provecho de tu huerto. También es compatible con el cultivo de pepinos, rábanos, zanahorias…

