Tipos de plantas

El árbol milenario De la familia de las oleáceas, el olivo, Olea Europaea, es un árbol perenne y mediterráneo, donde su presencia se remonta a miles de años de antigüedad.

En su cultivo como bonsái, se aprecia por su vigor y resistencia, por la belleza de su madera seca y por su diversidad de formas.

De tamaño no muy elevado, ofrece una copa redondeada y tronco grueso que, en los ejemplares más viejos, se retuerce y encorva. Presenta pequeñas, alargadas y coriáceas hojas de color verde grisáceo, sus pequeñas flores, que salen en racimo, presentan cuatro lóbulos de color blanco, y los frutos ovalados y verdes, oscurecen al madurar. Al ser una especie mediterránea, aguanta perfectamente a pleno sol pues las hojas maduras elaboran una capa de cera que tapa sus estomas, evitando la evaporación y que se quemen las puntas. La falta de sol provoca mayor distancia entre nudos. En invierno soporta heladas de máximo dos días, por lo que debemos ponerlos a cubierto si se prolongan.

Transplante:

Si el abonado y el sustrato son los adecuados, el árbol no necesitará ser trasplantado hasta pasados de tres a cinco años. El trasplante debe realizarse en primavera, antes de iniciarse el crecimiento fuerte, saliendo las raíces nuevas en el corte de las propias raíces viejas, las cuales debemos cortar fuertemente y pinzar tan solo las raíces finas para buscar una fina cabellera. Repasaremos los viejos cortes y eliminaremos siempre toda la tierra vieja para evitar pudriciones en el próximo trasplante. No podemos olvidar la pasta selladora. Utilizaremos una mezcla al 50% de akadama y arena de río, y es importante cribar antes la tierra para desechar el polvo utilizando para ello un cedazo de 0,5 mm. También usaremos otro de 2,5 mm para utilizar el grano inferior en la mezcla y el superior como capa de drenaje, capa que será un poco superior en los olivos jóvenes, más necesitados de crecimientos rápidos y fuertes. Es importante hacer entrar toda la tierra con un palillo fino para que no queden bolsas de aire entre las raíces. Acabado el trasplante, regar hasta que el agua salga por el agujero de drenaje completamente limpia. Proteger de los vientos fuertes y de las heladas tardías de primavera.

Riego:

Aunque es originario de terrenos de secano, precisa un riego mínimo pero adecuado, ya que es la propia carencia de agua la que contribuye a fomentar su fama de lento crecimiento. En cualquier caso, debemos dejar secar ligeramente la tierra entre cada riego. Al inicio de la nueva brotación necesitará más agua, reduciéndose el riego en los olivos que están enraizando por la propia falta de raíces, y después del desfoliado, al disminuir la evaporación.

Reproducción:

Se reproduce fácilmente por semilla, esqueje o acodo, aunque la recuperación es el método más rápido y efectivo, especialmente en zonas mediterráneas, lo que permite partir de un tronco grueso. En la recuperación es importante que busquemos ejemplares que posean un buen nebari y tronco. Descartaremos las ramas viejas porque el vigor de las ramas nuevas es muy superior y para poder obtener los brotes en el sitio deseado. La mejor época para recuperarlos será a finales de invierno. Arrancado del suelo le sacaremos toda la tierra vieja y cortaremos las raíces a la medida de la futura maceta. Al principio el riego será mínimo. Dejaremos crecer al menos un año, abonando fuertemente, salvo en pleno verano y los meses fríos de invierno, situándolos en lugares soleados y ventilados. En el caso de propagación por semillas la mezcla llevará 75% de arena de río y 25% de turba; la mejor fecha es a finales de invierno, germinando a mediados de primavera. El acodo y la estaca deben practicarse en luna menguante, cortando un anillo de 1 a 1 y ½ cms en la zona que se quiera dejar como base en el caso del acodo, dejando 4 ó 5 pares de nudos en el corte utilizado para estaca y enterrando al menos 2 nudos.

Poda:

Pinzado- Poda- Alambrado

El pinzado se efectúa en febrero, antes de la brotada y en época de crecimiento, de mayo a agosto, y consiste en podar ramas fuertes para favorecer al resto y conseguir espesar el olivo. Al ser de brotación lenta, se debe dejar las dos últimas hojas de cada rama para evitar retirada de savia y que se seque alguna punta. Nunca podaremos o desfoliaremos ramas tiernas. La poda se debe realizar a finales de mayo, evitando dejar ramas demasiado cortas que puedan retirar savia. Los cortes se cubren con pasta selladora y eliminaremos los brotes de la base del tronco que le restarían savia al resto del olivo. El alambrado se puede efectuar en cualquier momento, aunque es mejor realizarlo en época de descanso. Si alambramos ramas jóvenes, tomarán la posición adecuada en quince días. Para que las ramas sean más flexibles, es aconsejable dejar de regar dos días antes de efectuar el alambrado.

Enemigos:

Como especie muy resistente no suele tener problemas; sin embargo pueden sufrir el ataque de cochinillas (que trataremos con insecticida), el mosquito de la corteza (al que se deberá delimitar con gubia hasta eliminar las larvas), el hongo repilo (síntoma de exceso de humedad), arañuelos o picabrotes (que se deben tratar con insecticida), pseudomonas syringai o agallas del olivo, causadas por una bacteria que, al no tener tratamiento preventivo, sólo nos quedará la posibilidad de eliminarla a través de la poda en época fría (cuando la bacteria no se reproduce).

 

Abono:

Se debe iniciar en Primavera, de forma suave, y saltar los meses de calor intenso para reanudar al inicio de las lluvias, siendo éste abonado tan o más importante que el anterior, pues será la base de reserva para la siguiente brotación de primavera. El más aconsejable es un abono orgánico de disolución lenta, aunque en primavera puede añadirse un pequeño aporte de abono químico en las plantas en formación. No abonar después de un trasplante pues podríamos quemar las nuevas raíces.

Problemas:

Como especie muy resistente no suele tener problemas; sin embargo pueden sufrir el ataque de cochinillas (que trataremos con insecticida), el mosquito de la corteza (al que se deberá delimitar con gubia hasta eliminar las larvas), el hongo repilo (síntoma de exceso de humedad), arañuelos o picabrotes (que se deben tratar con insecticida), pseudomonas syringai o agallas del olivo, causadas por una bacteria que, al no tener tratamiento preventivo, sólo nos quedará la posibilidad de eliminarla a través de la poda en época fría (cuando la bacteria no se reproduce).

Ficha de planta:
Género VALOR
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Especie VALOR
Familia VALOR
Origen VALOR
Multiplicación VALOR
Dificultad de cultivo VALOR

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