Los prebonsáis son unos árboles que, con ciertas particularidades, algunos trabajos y cuidados, pueden llegar a ser unos bonitos bonsáis.
¿Quieres hacer tus propios bonsáis?
Por más técnicas y esfuerzos empleados, si el material con que comienzas no tiene cierto “carácter”, el resultado final no será el deseado. A todos nos ha sucedido… Buscamos semillas, las sembramos…, algunas germinan y nos animan, otras no… La verdad es que solemos caer en el desencanto al descubrir que necesitaremos un mínimo de cuatro años para tener un “árbol” y unos diez para ver un bonsái.
¿Has oído hablar de los prebonsái?
Son arbolitos con particularidades especiales, que pueden llegar a ser bonitos bonsáis a cambio de un poco de trabajo y algunos cuidados. Cierta curvatura en el tronco y algunas ramas finas que pueden moldearse facilitan la tarea más dura para el aficionado: “el diseño inicial”.
Muchos aficionados buscan este tipo de plantas para diseñar su propio bonsái. En general, es difícil encontrar plantas que respondan a nuestras necesidades, la mayor parte de ellas presentan: troncos rectos que se afinan bajo tierra, ramas gruesas que no se pueden doblar o ramificaciones muy altas que tardan años en retroceder.
Manzanos, Pyracanthas, Olivos, Pinos, Robles, Granados, Juniperus y otras muchas especies te permitirán practicar dando los primeros y siguientes pasos en este arte maravilloso.
“Escucha al árbol, luego trabaja para que su voz se oiga y vuelve a escuchar… Tendrás un compañero de ruta…”